Arena, salitre, agua, polvo, barro… Es habitual que nuestra cámara entre en contacto con elementos agresivos a lo largo de un viaje. Además, las probabilidades de que sufra golpes son mayores. Debemos aumentar las precauciones y llevarla debidamente protegida. Si se trata de un equipo réflex con varios objetivos, lo ideal es una mochila acolchada.
Félix Velasco
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